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Identidad e Identificación profesional
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V JORNADA PANAMERICANA DE TECNOLOGOS MEDICOS

DOCUMENTO DE TRABAJO

IDENTIDAD E IDENTIFICACION PROFESIONAL 

 

  

IDENTIDAD PROFESIONAL: CONCEPTO Y REALIDAD

Los filósofos antiguos consideraban que los conceptos, y por tanto su expresión lingüística o los nombres comunes, representaban adecuadamente la realidad cotidiana, asimilándolos bajo el punto de vista de la universalidad como comprensión de lo real.

Los nombres propios, si bien no tienen significado lingüístico, históricamente pueden derivar de palabras que en sí mismas tuvieron dicho significado, por lo tanto, el estudio del origen histórico de los nombres propios es competencia de la onomástica, que se divide a su vez en la antroponimia o estudio de nombres de sujetos, y en la toponimia o estudio de nombres de lugares.

El Nombre propiamente tal, según la Real Academia de la Lengua Española, es una palabra con que son designados los objetos síquicos, físicos o ideales; título de una cosa por la cual es conocida; fama, opinión, reputación; que  como signo en general, es materia de estudio de la semiótica y como signo en un entorno social, por la semiología, pudiendo venir acuñados por la tradición o ser creados en un instante determinado para describir una nueva realidad.

Si bien es cierto que lo anterior nos permite describir un tanto el ámbito de lo denominativo de aquellos conceptos que dicen relación con lo apelativo a personas o lugares, no es menos cierto que en el caso de las actividades propias del ser humano hay otros elementos que entran juego y uno de ellos es lo denotativo, aquello que por su acción o función explica lo que hace.

Al aceptar como verdadera la afirmación anterior, estaríamos frente a la definición de Función, la cual indica que es una particularización o individualización mediante la cual apenas sólo esa persona o grupo social,  puede ser reconocida con aquel nombre.

Como una derivación o consecuencia de lo expresado, surge el problema de la Identificación de aquellos que son nombrados o reconocidos por su función en la sociedad, es decir, la identificación es donde el nombre tiene una atribución social que permite ubicar por una única nomenclatura, al individuo que posee determinadas características.

En este contexto es determinante la asociación entre la función y el denotativo de la identificación, asociados ahora al concepto de Profesión, lo cual no es otra cosa que el ejercicio pleno de un empleo, facultad u oficio que alguien ejerce o hace de ello una costumbre o habilidad, entendiéndose así fácilmente que la función del médico es curar o sanar y que el que cura o sana es el médico; que la enfermera cuida a los enfermos o la que cuida a los enfermos es la enfermera; que los kinesiólogos y los terapeutas ocupacionales rehabilitan a los pacientes o que los que son rehabilitadores de enfermos son los kinesiólogos o los terapeutas ocupacionales según sea el campo de acción, casos en los cuales vernáculamente no existe lugar a dudas pues está en la asociación o memoria colectiva debidamente impregnado tal ejercicio que no se cuestiona, duda o es cuestionable.

Sin embargo cabe preguntarse si el proceso mental es el mismo respecto de los Tecnólogos Médicos y si verdaderamente se cumplen todas las premisas o requisitos para ser reconocidos como tales en la sociedad, esto es, si existe un atributo que les permita ser claramente identificados como tal respecto de las funciones que cumplen o si sólo tienen una particularización dentro del equipo de salud, lo cual lo limita exclusivamente a ese ámbito.

En la mayoría de las sociedades latinoamericanas no hay una clara conciencia respecto del individuo profesional que efectúa los exámenes requeridos por un médico, exceptuando a aquellas en las cuales la denominación es una distinta, como en el caso de los Bioquímicos Clínicos, Microbiólogos u otros, aunque también aparecen algunas excepciones en que la denominación denotativa no es congruente con la función ejercida: Doctor no es lo mismo en el caso de un médico que en el de un bioquímico (aunque sea doctorado) que el de un PhD en Filosofía o Genética, o en el Banco de Sangre para un microbiólogo.

Ni siquiera esto es claramente definido en las publicaciones del ámbito biomédico, ya que no aparece citada explícita o abreviadamente la profesión de los involucrados en los artículos o ‘papers’; es más, en algunas sólo se mencionan las de algunos profesionales –incluyendo sus grados académicos- pero no las de otros, citándose a estos últimos solamente mediante las abreviaturas de Señor (Sr.) o Señora (Sra.), salvo honrosas excepciones.

Este tema es un problema que nos debiera alertar y prevenir sobre el sentido de la necesidad que existe de hacer patente la presencia de los Tecnólogos Médicos en las más diversas áreas del  quehacer  en salud y que, además, ésta quede plasmada efectivamente en cada una de las formas en que se participa, dado que es una manera concreta de reafirmar nuestra Identidad Profesional.

La carrera de Tecnología Médica  en Chile ha cumplido 61 años de una siempre en alza y fructífera trayectoria, la que nos enorgullece y a la cual no está ajena la actividad participativa en investigación tanto local como en el extranjero. Sin embargo, por lo expuesto previamente, no siempre es reconocible dicha aportación, aunque ésta haya sido preponderante en el contexto del trabajo expuesto o publicado, ya que no tengo duda alguna que muchos Tecnólogos Médicos publican también en el exterior como parte de equipos multidisciplinarios, pero que no es posible –por las razones dadas- saber si lo son o no, a menos que tengamos expreso conocimiento de aquello o los reconozcamos por sus méritos y merecimientos.

Cuantos de nosotros hemos sido interrogados con la ya consabida pregunta ¿y qué hacen los Tecnólogos Médicos?... a lo cual, naturalmente, nos vemos imperiosamente forzados a responder con la mejor de nuestras sonrisas: “Somos los que hacemos los exámenes de laboratorio, las biopsias, los Paps, las audiometrías, la medición de su campo visual y las radiografías, entre otros variados exámenes que le permiten recuperar su salud”.

Entonces, si las personas que son nuestros usuarios nos reconocen ante esta respuesta, ¿por qué cada vez que nos mencionan o nos identificamos como tales, vuelve a surgir la misma pregunta?. Porque probablemente ni nosotros mismos al no estar compenetrados o empoderados de nuestra propia identidad, tengamos las respuestas más adecuadas para resolver irredargüiblemente de forma contundente ésta y dejar impresa una huella nnémica en nuestros usuarios respecto de lo que somos. Si a esto le sumamos el hecho innegable de que incluso, en algunos estamentos del propio equipo de salud no se conoce bien nuestra labor específica o que la misma presión asistencial hace que ésta pase desapercibida, unida a fragmentaciones sociales y culturales propias de la segmentación de la sociedad, encontramos entonces algunas razones justificadas a la reiterada interrogante.

El reconocimiento público tan anhelado por todos cuantos nos desenvolvemos y desarrollamos en el ámbito de la salud, requiere de forma concreta un esfuerzo por lograrlo. Hace un tiempo apareció en una publicación del área biomédica la siguiente afirmación: “Medical Technologists… Unsung Heroes” (“Tecnólogos Médicos… Héroes Anónimos”). Luego de reflexionar sobre la misma, quedan claros al menos 3 aspectos de manifiesto:

1)    La importancia de nuestro trabajo en pos de un resultado que le permita al tratante resolver su duda diagnóstica, mediante la aplicación de una verdadera medicina basada en evidencia de laboratorio, radiológica, histológica, citológica, audiométrica o biométrica ocular, no importando el lugar donde el Profesional encargado de hacerlo esté físicamente arraigado, es su desempeño el que lo distingue de los otros integrantes del equipo de salud y lo importante y relevante que éste es en dicho contexto.

2)    Estamos debidamente capacitados para manejar tecnología aplicada (de primera o última generación), con calidad, para que el médico pueda disponer de la mayor cantidad de herramientas para diagnosticar, controlar y hacer seguimiento de estados de salud de una persona y eso se lo debemos a nuestra exigente formación universitaria.

3)    Tenemos que dejar de ser “anónimos”… “Héroes” sí, pero anónimos ya no más. Debemos asumir la tarea titánica de hacernos visibles en la sociedad. 

La demostración explícita y palpable de que los Tecnólogos Médicos existen y que contribuyen significativamente al desarrollo de las ciencias médico-biológicas a los más altos niveles de toma de decisiones y configuraciones de políticas públicas, es absolutamente necesaria, generar un solo ‘espíritu de cuerpo’ o sentido de pertenencia, dado que no solamente en vísperas del aniversario institucional debemos preocupamos de hacer sentir en la comunidad nuestra presencia, sino que durante todo el tiempo para evitar su desconocimiento u olvido en el ámbito nacional de cada país, de la región y del mundo.

 

IDENTIFICACION SOCIAL / IMAGEN CORPORATIVA

Una vez definida y asumida la Identidad Profesional, queda aún un tema por establecer y es el de la Identificación Social mediante la cual se asocie nuestra Profesión a la función y/o gestión realizada, es lo que los expertos en marketing denominan la Imagen Corporativa.

En Chile, originalmente esta se encontraba descrita específicamente a través del uniforme que debían portar los estudiantes al ingresar al Internado de PreGrado y por ende, debía ser similar al de los profesionales en pleno ejercicio, el cual consistía en delantal o bata larga de color blanco, zapatos del mismo color, una piocha de color rojo oscuro (burdeos hoy en día) con el nombre en letras blancas y en el caso de las mujeres, una cofia o toca en la cabeza que simbolizaba la Dignidad.

Con el advenimiento de la reforma universitaria, que permitió autonomía y descentralización a las sedes dependientes de la Universidad de Chile, y el surgimiento de las universidades privadas, las cuales en el tiempo adquirieron igual autonomía, el uniforme ha devenido en una suerte de difuminación respecto del original y ha quedado en el extremo opuesto o sus antípodas: del blanco completo pasó al blanco con bordes, botones y ribetes de color burdeos (magenta o granate, según denominaciones locales), migrando hasta el burdeos total ahora con ribetes blancos; se suprimió la toca (no se si esto también causó la pérdida de la Dignidad); los zapatos dejaron de ser obligatoriamente blancos y cambiaron también a burdeos; las largas batas pasaron a ser trajes de dos piezas, sean faldas o pantalones y chaquetillas o blusones, lo cual no es exclusivo de la profesión y no cumplen adecuadamente la función de protección para lo cual fue diseñado el delantal.

De esta forma, es fácil confundirnos o no individualizarnos dentro de la sociedad, porque no nos identificamos corporativamente con nuestra profesión y realmente no hemos puesto el énfasis necesario respecto de lo que efectivamente somos en el contexto del equipo de salud: un profesional que realiza una labor distinta a la de los otros involucrados, con características propias, diferentes en sentido, función y denotación dentro de la sociedad.

Si bien es cierto la imagen corporativa es sólo una parte de lo que pretendemos extrovertir dentro del conjunto social, no es menos cierto que pasa a ser una fracción relevante a la hora de la identificación por parte de los usuarios de los sistemas de salud y por ello es que debemos asumirlo como una característica importantísima y que nos haga distinguirnos entre el equipo de salud. El definir un uniforme (una-forma) de presentarnos ante la comunidad (común-unidad), nos proveerá de una Identidad Social que permitirá sin lugar a dudas, que la población al vernos nos relacione de inmediato y de manera insconciente con lo que somos desde el punto de vista funcional: Profesionales que efectuamos una actividad que está en la base del diagnóstico que les permitirá volver a ser personas sanas y productivas para la sociedad.

COROLARIO

Teniendo la firme convicción de que la hora del anonimato ha llegado a su fin, de que la ausencia social debe terminar y de que la presencia formal y explícita debe hacerse patente de una vez y para siempre en la conciencia colectiva de la sociedad, es que para lograrlo, debemos todos juntos impulsar, desde los puestos más modestos hasta los rangos más altos, la premisa de que existe un profesional del área de la salud imprescindible y cuya denominación es la de Tecnólogo Médico, Biotecnólogo, Biomédico, o su equivalente, de acuerdo a la formación universitaria de origen en cada país.

En consecuencia, insto a todos a reflexionar, trabajar y proponer sus puntos de vista institucionales respecto del cómo definir mejor y adecuadamente nuestra Profesión, con una sólida e irrefutable Identidad, la misma que cuente con un imperecedero Reconocimiento Social, el cual vaya proporcionándonos a su vez la legítima Autonomía y Respeto por lo que hacemos en el ámbito de nuestras competencias y conocimientos, para de este modo trazar el camino hacia una efectiva unidad de conceptos, unificación de criterios, planificación académica y de este modo tener en toda América una sola Tecnología Médica. 

 

 Documento elaborado con los significativos aportes de:

 

TM. Mg. JUAN CARLOS ARAYA
TM. Mg. CORINA FARFAN REYES
TM. MARIA SOLEDAD VIDAL BUSTOS
TM. JUAN JOSE DÍAZ PEÑA
TM. ADRIANA VAN WEEZEL

A quienes se les agradece explícita y públicamente, su valiosa colaboración.
Santiago (CHILE),  Abril de 2010.


ODA AL TECNOLOGO MEDICO

TM. MARIA SOLEDAD VIDAL BUSTOS

“Tesón y ahínco es nuestra característica principal. Ponemos experiencia sabia al servicio de la salud humana cuando esta se quebranta.

La capacidad universal hace fluir el conocimiento de lo técnico y científico a la vez.

Pasamos parte de nuestras vidas encerrados en laboratorios, es nuestra forma y necesidad de otorgar salud.

Es nuestra oportunidad de entregar  amor al prójimo, al que sufre al que padece,

Con laboriosa dedicación somos observadores y curiosos del diagnóstico.

Somos mediadores del galeno en su sanar frente a una enfermedad.

Tecnólogo Médico sinónimo de memoria gigante, que almacena nombres de enemigos microscópicos.

Somos  detectives vestidos de burdeo, semejando el color de la sangre.

Somos buscadores de valores de sustancias internas, somos amigos de los fluidos.

Somos  educadores de  nuestras  pasiones, escudriñamos con ojo atento, somos servidores públicos.

Somos  comprometidos con el fiel diagnóstico, familiarizados con lo anormal bajo el prisma de lo normal.

Somos gladiadores frente al virus, bacteria, hongo y parásito, observamos  escondidos tras las máquinas modernas.

Somos músicos silenciosos tocando teclas de sofisticados instrumentos que nos ayudan al diagnóstico.

No somos reemplazados por máquinas ni por robots a control remoto, somos Tecnólogos Médicos movidos por amor propio.

Tenemos  patente la ética profesional como una luz roja de alerta, que nos dice que cuando no nos conmueva el dolor ajeno y el sufrimiento del prójimo, que cuando el llanto nos halle el corazón helado, es el momento para decir hasta acá he llegado”.

Santiago (CHILE), Febrero de 2010.

 

 PROMESA DEL TECNOLOGO MEDICO DE CHILE.

 

Inspirándome en los mismos fundamentos y elevado valor moral del Juramento Hipocrático;

de hacer finalidad principal de mi existencia defender y dignificar la vida y mitigar el sufrimiento físico y espiritual de los humanos;

de guardar secreto de cuanto llegue a mi conocimiento en razón del ejercicio de mi profesión;

de respetar y considerar hermanos a mis colegas y compañeros de trabajo, enalteciendo mi profesión y enseñando a los que deseen perfeccionarse en el campo de mi conocimiento;

de comprender que cada individuo tiene una misión que cumplir en la búsqueda de una sociedad más digna y justa, entregando en forma generosa el resultado de su quehacer científico y tecnológico;

PROMETO SOLEMNEMENTE ante mi conciencia y ante quienes me han precedido y me continuarán en esta senda y ante quienes me escuchan y me reciben como TECNOLOGO MEDICO;

cumplir los postulados de ésta, mi profesión, comprendiendo y aceptando mi responsabilidad social;

sin olvidar jamás que de la honestidad y diligencia en mi acción, dependerá la vida de otro ser, o el alivio de sus dolores.

CON PLENA CONCIENCIA DE LO QUE HE DICHO, ASI LO PROMETO.

 

 

 

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